sábado, 8 de mayo de 2010

Mi confrontación con la docencia

Buenas tardes Maestras y compañeros, expongo ante ustedes el producto de la actividad:

Entre la docencia y mi profesión.

En el año de 1998 egresé de la Licenciatura de Informática en el Instituto Tecnológico de Zacatecas. Mis planes en ese tiempo eran de viajar a la ciudad de Monterrey Nuevo León para conseguir trabajo y seguir estudiando alguna maestría relacionada con mi carrera profesional, quería desempeñarme en alguna empresa que desarrollara software o mantenimiento de redes computacionales.
Me ofrece empleo el director en turno del CBTis 141 de Juan Aldama Zacatecas; con una vacante de 13 horas para dar clases en lo que se denominaba la carrera de técnico en Computación.
Ponía en práctica algunos modelos adquiridos de mis profesores del Tecnológico que en ocasiones no resultaban agradables del todo para los alumnos que atendía. Deseaba poner en prácticas diversos proyectos informáticos en el entorno en el cual me encontraba, pero empecé a observar la falta de recursos tecnológicos que prevalecían en este centro de trabajo. Me preguntaba ¿qué hago aquí?. Aunado a lo anterior, me tope con la dificultad para entender y llevar a la práctica las metodologías o técnicas para hacer que los alumnos entendieran; por ejemplo la programación de computadoras; me sentía poco a poco muy mal. En ese tiempo estaba soltero y pues no resentía tanto el aspecto económico ya que mi sueldo no rebasaba los mil trescientos pesos quincenales. De nueva cuenta me replanteaba, ¿porqué estoy aquí?. Al paso del tiempo he tenido experiencias que me han dado algunas respuestas que esperaba como docente; sin haber tenido una formación normalista; pues al haber sembrado la inquietud por el estudio aunque no sea en Informática en los estudiantes, o que los padres de familia te confíen a sus hijos y que seas un ejemplo para tanta gente; que estoy convencido que lo debes ser primero para tu familia; es algo invaluable.
Actualmente no percibo demasiado dinero, laboro además en dos escuelas secundarias, pero ni así; ya se imaginarán cuando me asignan comisiones en todos lados. Vivo en un pueblo donde la vida no es tan acelerada como en una ciudad, esto tiene sus ventajas y desventajas; una de las mas grandes pues es la que puedo estar con mi familia y mis padres; y que mis alumnos a pesar de su rebeldía son buenas personas; así que me siento bien de estar trabajando donde estoy donde el destino y yo buscamos trabajar; tengo una gran responsabilidad como ser humano y espero cumplirla con errores y aciertos pero buscando superar si algo en el pasado hice mal.
En la educación media superior he conocido a compañeros muy profesionales y de un gran corazón; pero creo que nos falta estar más comunicados y conocernos mejor ya que los planteles están algunos muy alejados de otros; se que existen los medio electrónicos para comunicarse pero no hay otra cosa mejor que una buena charla en vivo.
A lo largo de 10 años he sido confidente de algunos de mis alumnos que me piden un consejo; y creo que es bastante difícil a veces ganarse la confianza de ellos, aunque seas su tutor de grupo; el saludarte en alguna empresa en la que ellos trabajan y que te mencionen que de algo les sirvió aquella platica o aquel tema visto en clase, es lo que hace que valga la pena el ser docente de Media Superior. Como en todo trabajo también existen las cosas que te desagradan y la peor que detesto es la hipocresía de las personas que simulan ser honestas y se valen de sus astucia para conseguir algún puesto y no hacerlo o merecerlo por su trabajo. En cuanto a lo material algún día ojalá incremente mis horas en este plantel para poder dedicar más tiempo a las actividades que se organizan en este; por lo pronto a seguir esforzándose y aprendiendo todos los días; aceptando lo que no puedo cambiar y poniendo de mi parte para mejorar lo que se tenga que cambiar.
Gracias.

2 comentarios:

  1. Creo que en ocasiones nuestras espectativas que tenemos son muchas sin embargo cuando se presenta algo y se le toma el gusto y la satisfacción se cambian los horizontes

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  2. Hola mi estimado maestro Zavala: La mayoría de nosotros ha caído en la docencia por azares del destino. De haberlo sabido a tiempo, quizá hubieramos estudiado para docentes. Sin embargo, la carrera que estudiamos ha sido de mucha utilidad. Con atentos saludos, Eleuterio.

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